miércoles, 12 de septiembre de 2012

Qué será, será

Proseguimos con las servilletas numeradas, con la ausencia de tiempo para, aunque sea un poquito, poder mimar este cafetín con tantas reflexiones espontáneas en stock que la fila de servilletas desordenadas en esta habitación se van haciendo incontrolables.

Entre tú y yo, este verano ha sido como la vuelta rápida de una montaña rusa pero -y a diferencia de las demás- una vuelta rápida ascendente y pasionalmente desafiante a la gravedad.

Cuando empecé en hostelería este verano y entre todas las cosas con las que esperaba encontrarme -ausencia de tiempo para esos pequeños placeres que hasta ahora dedicaba el tiempo que ahora me falta, explotación masiva, avalanchas de gente sedienta en pleno sol de verano, cumplidos sexistas de miradas lascivas, la picaresca de los "simpas" o intentos de confusión para "ver si cuela", el trabajo a tiempo parcial de psicologa no titulada a fin de levantar la moral de los clientes que se perdían entre copas o cafés... y así podría proseguir hasta enfocar aquello a lo que me atenía porque así las buenas sorprenderían- y entre todas las cosas buenas que esperaba me traería, nadie me había dicho de lo que podría llegar a ser una versión moderna de El Padrino -omitiendo el tráfico con alcohol, el amaño apuestas, los tiroteos entre familias o esas traiciones hasta el punto de asesinar a tu hermano mayor por la "bergoña" de la deslealtad y sus sobornos correspondientes con prostitutas, alcohol o dinero.

Esta versión es mucho más simple y consiste básicamente en detalles, regalitos que abarcan entre pulseras, collares, pendientes a sushi sin proposiciones indecentes ni nada que se le parezca, por ahora. Simplemente ir por la calle y que la gente te salude sin tener que besar un anillo de autoridad en la mano, una relación entre iguales.

También podría decir los tópicos de juegos de miradas indiscretas pero me temo que aunque mirar está permitido, no lo está tocar. El verano trae consigo aventurillas en las cuales al final terminan viniendo los meses y van creando futuros indefinidos precisamente por el sentimiento de un tiempo definido en tierras españolas por un "hasta luego" por formación, cosa aún por definir que, probablemente, después de diciembre irá dotándose de más realidad.

Además, me ha dado pie a proseguir con una especie de escritos que empecé hace más o menos un año con Las arpías con lengua ponzoñosa pero que ahora proseguiré con otras especies mentales en Fauna humanal, que pondré por aquí para empezar con esta serie que por falta de tiempo será un poco irregular.


2 comentarios:

Gatopardo dijo...

Bienvenida al mundo de los blogs, Mademoiselle.

Andsha Pinolina dijo...

muchas gracias Mesié, siempre es un placer sentirse bienvenida